Urbanizadores de origen judío en Bogotá

Reseña publicada en el Boletín REHE No. 28 (Agosto 2019)

Martínez Ruiz empieza su libro con la descripción de una transacción de finca raíz realizada a mediados del siglo XX en pleno centro de Bogotá: Mendel Rubenstein, adquirió la casa de la familia Berger y meses después, en una carta a Catastro, menciona su “continuo ánimo de procurar el mejoramiento de la ciudad” (p. 22). A partir de allí, y con un intrigante tono novelesco, el autor desencadena su estudio sobre el rol urbanizador de los inmigrantes judíos en la capital de Colombia.

Martínez Ruiz, Enrique (2018). Quinta Sión. Los judíos y la conformación del espacio urbano de Bogotá. Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Colombia. 425 páginas.

El trabajo, que entremezcla elementos de estudios sobre migración, judaísmo, urbanismo, familias empresariales y desarrollo local, sugiere un nuevo acercamiento al rol de este grupo de inmigrantes en el desarrollo urbanístico y empresarial de Colombia. Después de listar a las personas enterradas en los tres cementerios judíos de Bogotá, su autor -antropólogo e historiador de formación- realizó una cuidadosa revisión de las cédulas catastrales de la ciudad identificando apellidos judíos, para luego delimitar el área de la ciudad que sería el foco de atención de su estudio y así presentar los aspectos del negocio urbanizador.

Al detallado uso de las cédulas catastrales, una fuente novedosa dentro de los pocos estudios judaicos en el país, se le sumó la revisión de artículos de periódicos, entrevistas y registros en el Centro Israelita de Bogotá. Como lo muestra el autor a lo largo del trabajo, las cédulas catastrales son una fuente “privilegiada para elaborar una geografía detallada de los habitantes de la ciudad” (p. 27). Contienen descripciones de las condiciones del inmueble, los nombres de los distintos propietarios, las fechas de compra y venta, valores de las transacciones y referencias a otros documentos. Por ello, la principal invitación del autor es para que futuras investigaciones se refieran a las cédulas catastrales como fuente principal para entender la modernización y crecimiento de la ciudad desde diferentes perspectivas, entre ellas la urbanización como un negocio.

La primera parte del libro, titulada ‘Ocultos, asimilados y visibles’ (cuatro capítulos), estudia el camino de la diáspora y su establecimiento en Colombia desde la independencia hasta mediados del siglo XX. La llegada de los judíos fue generalmente por el Caribe, durante la Colonia se asentaron en las zonas de Santander y Antioquia, luego más tarde en el siglo XIX en las principales ciudades de la Costa Atlántica y en el siglo XX en Bogotá. El autor aprovecha la información recolectada de las fuentes secundarias para mostrar cómo el judaísmo se ocultó, enmascaró y transformó permitiendo que se integraran con las elites, sobre todo a su llegada a la capital donde conservaron su identidad. Identifica además las actividades empresariales de quienes se convirtieron posteriormente en importantes comerciantes, urbanizadores e industriales del país. Menciona en esta primera parte los casos de las familias Schloss y Koppel, los hermanos Kopp, David Castello Montefiore y los Gomes-Casseres. El último capítulo de esta parte ilustra el proceso de entroncamiento de la comunidad que resulto en la construcción de ciudad y la aparición de edificios insignia como la Sinagoga de Magen Ovadia y el Colegio Colombo Hebreo. Allí el autor enfatiza la interacción entre el rompimiento de la clandestinidad, la reproducción de sus prácticas religiosas y la expansión de la comunidad en la ciudad a través de edificios funcionales.

En ‘Hacer América… en Bogotá’ (tres capítulos), la segunda parte del libro, el autor se dedica ya de lleno al negocio inmobiliario desde finales del siglo XIX hasta 1970. Para la comunidad judía una parte de su contribución al país era a través de la urbanización, siendo parte de la “cresta de la ola de un largo proceso que había convertido al negocio inmobiliario en uno de los más rentables de la ciudad” (p. 163). Martínez Ruiz inicia con un recuento de las transformaciones de la ciudad antes de 1920, los cambios en la normatividad y la aparición de grandes terratenientes que desarrollaron urbanizaciones para responder a la demanda de una población creciente. Menciona los casos de Salvador Camacho Roldán, Pepe Sierra y, especialmente, Antonio Izquierdo, quien desarrollo barrios que aún tradicionales de Bogotá.

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El autor continua con el relato de la labor urbanizadora de Leo Kopp (pp. 198-219), Godl Michonik (pp. 219-225), las familias Gutt y Possin (pp. 225-242) y José Eidelman (pp. 242-249). A partir de 1919 aparecen las primeras compañías de urbanización promovidas por estos empresarios, quienes debían enviar solicitud al Concejo de la ciudad para su aprobación dentro de la normatividad sobre construcción de barrios extra radiales. Para ilustrar la labor urbanizadora, Martínez Ruiz pormenoriza en primera instancia la solicitud de Eidelman para el barrio La Paz y de Salomón Gutt para el barrio Marly. Continua estudiando la empresa urbanizadora de Uribe Possin (Barrio 20 de julio), la Compañía Urbanizadora y Constructora de Santa Lucía S.A., la Urbanización Gutt, la Compañía Urbanizadora del Barrio de las Ferias. Explora además el otro negocio de estos empresarios. La construcción de casas para alquiler, principalmente en el centro de la ciudad.

En los dos capítulos finales del libro, Martínez Ruiz analiza el peso de las inversiones de estos empresarios enfatizando el volumen de los predios adquiridos, el número de las operaciones inmobiliarias y el volumen de la actividad constructora. Allí presenta la temporalidad y tamaño de la expansión por la ciudad y los tipos de operaciones mostrando como estaban “haciéndose con la ciudad” (p. 363).

Finalmente, es importante señalar la riqueza de las tablas, figuras y el listado de fuentes incluidas por el autor. Diez tablas presentan listados de personas judías, propiedades, operaciones inmobiliarias y tipo de construcciones. Por ejemplo, la tabla 1 (p. 107) lista 42 personas de origen judío enterradas en el cementerio Inglés de Bogotá con cuidadosas observaciones del autor sobre su origen, familiares, lugares y años de nacimiento y fallecimiento. Este listado se complementa con tres ricos anexos para futuras investigaciones. El primero, los árboles genealógicos de las familias estudiadas. El segundo, un conteo de las operaciones inmobiliarias por tipo de inmueble entre 1920 y 1970. El último un registro por orden alfabético los judíos enterrados seis cementerios de la ciudad (pp. 403-425).

Ciento siete figuras incluyen fotografías de las familias judías estudiadas y de sus propiedades, piezas publicitarias, mapas y planos de los edificios. Cabe resaltar los mapas de la ciudad donde se limitan las operaciones inmobiliarias de los judíos por décadas desde 1920 hasta 1970 (pp. 329, 345-350), allí se puede observar el movimiento de la comunidad en la ciudad a través de la compra de predios y construcción de urbanizaciones.

Este es definitivamente un trabajo muy enriquecedor para aquellos interesados en el rol de los inmigrantes, especialmente aquellos de origen judío, en el desarrollo local y un abrebocas de las posibilidades futuras de investigación, entre otras, sobre el sector de la construcción en Colombia.

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